Discapacidad, inclusión y amenazas.

 

“Se ha observado que cuantos más son los años de educación, menor es la tasa de enfermedad de Alzheimer en las personas que tienen una discapacidad intelectual. Se ha propuesto que la educación refleja una mayor “reserva sináptica”, y que esa mayor reserva sináptica puede retrasar el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer”.

Artículo: Alzheimer dementia in Down’s syndrome: the relevance of cognitive ability
Autores: V. Temple, E. Jozsvai, M.M. Konstantareas, T.-A. Hewitt
Revista: Journal of Intellectual Disability Research, 45: 47-55, 2001 (febrero). Ontario M5C 2C2, Canadá

La frase, traducción del artículo mencionado tiene unos años, pero no ha perdido vigencia.

Educar a las personas con algún tipo de discapacidad cognitiva es necesario para mejorar  su calidad de vida y mantener, sino mejorar, su capacidad cognitiva y por lo tanto su aprendizaje.

En 1994 la UNESCO celebró en Salamanca (España) la Conferencia mundial sobre necesidades educativas especiales, bajo el lema “acceso y calidad”. Y fue en ella en donde se da un “giro” que conduce del concepto de normalización al de inclusión, estando ligado este término a la participación total en el entorno comunitario.  El principio de normalización ya no va dirigido a los discapacitados sino a todos los individuos y al concepto de igualdad de oportunidades.

Posteriormente Schalock (1996) proporcionó un interesante modelo de aplicación para las personas con discapacidad: “El modelo de calidad de vida” y que influyó notablemente en la revisión del paradigma sobre ella en el año 2002 y aceptado por la OMS. El modelo define la calidad de vida deseadas por un individuo en función de ocho necesidades básicas que representan el núcleo en la vida de cada uno: bienestar emocional, relaciones interpersonales, desarrollo personal, bienestar físico, auto – determinación (poder decidir por uno mismo), inclusión social y derechos.

Estos apuntes sobre el modelo de Schalock y sobre la importancia de permitir la educación continua de las personas con discapacidad ya que mejora su calidad de vida los  he querido repasar aquí a modo de resumen porque pienso que no debemos olvidar que sin un modelo inclusivo no hay una sociedad democrática. Y el modelo inclusivo habla de todos, absolutamente todos.

Últimamente veo información sobre liderazgo y educación. El término “liderazgo” me gusta poco, lo entiendo como algo diferenciador; incluso lo entiendo como “sumisión” a un líder. Pero lo que me ha preocupado más es ver unido este concepto al de personas con discapacidad y su inclusión en el mundo laboral. ¿Ya no es importante el modelo de Schalock y sus dimensiones ligadas a la satisfacción personal?   ¿Vamos a un modelo de competitividad, liderazgo y adaptación al mundo empresarial con sus premisas y ajustes? El sujeto adaptado a un entorno caníbal…

¿Es el entorno el que se ha de adaptar al sujeto con discapacidad? Yo creo que sí, en coherencia con el modelo inclusivo.

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