¿Motivamos a los alumnos o les aportamos recursos para que puedan motivarse? Unos apuntes sobre la motivación.

Motivación y atribuciones causales.

                 Cuando hablamos de motivar a los alumnos a través de la presentación atractiva de los contenidos, de procurar que el aprendizaje sea significativo o de sorprenderles con cuestiones novedosas, o de lo que nos pueden aportar las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, no podemos obviar la importancia que tienen para ello los aspectos cognitivos y emocionales, tanto del profesor como del alumno.

                Además de las expectativas del profesor sobre el rendimiento del alumno, están las expectativas propias de éstos sobre su capacidad para abordar los aprendizajes y realizar las tareas.

                Hay diversas teorías sobre la motivación humana.

                Las teorías atributivas aportan interesantes conceptos para comprenderla, identificando las causas del comportamiento ante la motivación relacionada con el logro. 

                Weiner (1986) elaboró una serie de ítems para estudiar las atribuciones causales sobre el éxito y el fracaso en cuanto a los resultados propios. Es decir, a qué causas atribuimos el éxito o el fracaso en el desempeño de algo y qué aspectos afectivos – motivacionales se ponen en marcha.

           Anteriormente, Rotter (1965), teórico del aprendizaje social y enmarcándolo en interpretaciones conductistas, había propuesto e investigado sobre el Locus de control como aquel que perciben los individuos sobre ellos mismos. Diferenciaba, resumiendo mucho, las expectativas internas de control sobre las situaciones (controlamos nuestros actos y sus consecuencias) o las expectativas externas –Locus externo ­– en las que el control y sus consecuencias se perciben como  poco controlables por el sujeto. Podríamos mencionar también a Bandura (1977) y su perspectiva sobre el concepto de auto eficacia, las interesantes aportaciones de Kelly (1955) sobre los constructos personales, como determinantes de nuestra proyección social y nuestra personalidad. o a Mischel,  (Mischel y cols. 1988)  y sus definiciones sobre el auto – control.

Posteriormente, el estudio de la relación entre dichas atribuciones y la motivación ha arrojado interesantes resultados.        

Pero centrándonos en Weiner, recordemos que propone que dichas  atribuciones pueden ser predictores futuros de nuestra conducta y determinarla en un futuro.

                Las atribuciones que realizamos tienen unas consecuencias afectivas, nos hacen reaccionar emocionalmente  ante expectativas de éxito o fracaso. La dimensión de estabilidad de las causas afecta a estas expectativas ya que las podemos percibir como modificables o no,  (estables en el tiempo o inestables), percibiendo nuestras propias acciones como más o menos eficaces (autoeficacia) dependiendo de si además atribuimos los mencionados éxitos o fracasos a que no poseemos habilidades suficientes, y de que éstas puedan mejorarse o de que no seamos capaces de ello; o de que dependan de nuestro esfuerzo, o no.

Un ejemplo:

Si se atribuye el éxito a causas externas al sujeto, estables en el tiempo y no controlables por él. Baja percepción de auto eficacia propia y en el auto control.

Si se atribuye el éxito a causas internas, estables y controlables (habilidades de lapersona).

Si se atribuye el éxito a causas internas, inestables, variables y controlables (se atribuyen al esfuerzo y son atribuciones más adaptativas que pueden aumentar la motivación de logro).

Si se atribuye el fracaso a causas externas y estables, no controlables (es culpa de la suerte, del profesor). Es el – “haga lo que haga, si me sale mal es por culpa de cuestiones ajenas a mí”. (Revisión del auto concepto de la persona).

Si se atribuye el fracaso a causas internas, pero inestables, cambiantes y además controlables (falta de esfuerzo, o dificultades subsanables). La motivación de logro es aquí más alta.

Fracaso atribuido a causas internas, estables y no controlables (falta de habilidades propias). Atribución de fracaso que puede desmotivar a la persona a la hora de emprender una tarea.

 Y así, llegamos al fondo de las cuestiones ligadas a la motivación al menos desde algunos de sus aspectos más relevantes.

                Para que un alumno se motive, y además esa motivación sea perdurable, éste debe tener una percepción de sus logros y de sus capacidades como algo transformable a través del auto control de lo que realiza. Y en todo caso, saber cómo poner en funcionamiento estrategias y funciones metacognitivas para resolver problemas. No le podemos motivar solamente nosotros por muy atractiva que hagamos una clase.

                Trabajar aspectos emocionales y de percepción de la propia capacidad. Revisar el autoconcepto, la percepción que tiene de sí mismo en cuanto a afrontamiento de los aprendizajes, revisar las habilidades para mejorar su acceso a la información, será siempre necesario.

Paz Barceló.

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